ANÁLISIS

¿Cuánto cuesta vivir en una aldea? (I)

El alquiler, el coche privado y la brecha del transporte público son algunos de los elementos que influyen de manera sustancial en el coste de vida de las zonas rurales, especialmente en aquellas más aisladas respecto a las áreas urbanas.

Unha estrada en Negueira de Muñiz. | Brais Lorenzo
Una carretera en Negueira de Muñiz. | Brais Lorenzo
Antía Paz

ANTÍA PAZ

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Brais Lorenzo

BRAIS LORENZO

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¿Cuánto cuesta vivir en una aldea? La respuesta no está solo en el precio de la vivienda. Para comprobarlo, comparamos cuatro municipios rurales de montaña de los más afectados por la despoblación —Chandrexa de Queixa, A Veiga, Folgoso do Courel y Negueira de Muñiz— con Vigo, A Coruña y Santiago de Compostela.

Esta comparación permite observar una realidad más compleja: en algunos de los municipios rurales estudiados, los precios de referencia tanto de compra como de alquiler son más bajos, pero también lo son las rentas y más elevado el coste de los desplazamientos. La movilidad tiene un mayor peso económico cuando las conexiones de transporte público son escasas o están sujetas a horarios y servicios bajo demanda.

Vivienda: aldeas sin un precio claro

En las tres ciudades de la comparación, el alquiler medio registrado por el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) en 2025 fue de 697,5 euros al mes en Vigo, 731 en A Coruña y 656,9 en Santiago. En los municipios de menos de 5.000 habitantes fue aproximadamente la mitad: el precio medio de los alquileres registrados a partir de las fianzas depositadas a diciembre de 2025 fue de 383,5 euros mensuales en la provincia de Ourense y de 347,2 en la de Lugo.

Esto supone un ahorro importante sobre el papel. Sin embargo, estos datos son referencias provinciales para el conjunto de los municipios de menos de 5.000 habitantes, no precios específicos para aldeas como Chandrexa, A Veiga, Folgoso o Negueira.

Infografía: ¿Cuánto cuesta vivir en una aldea?
Infografía: ¿Cuánto cuesta vivir en una aldea?

La compra reproduce, en buena medida, esa diferencia. En septiembre de 2026, el precio orientativo de la vivienda se situaba en torno a los 2.100-2.300 euros por metro cuadrado en Santiago, unos 3.150 euros en A Coruña y 2.500-2.600 en Vigo. En los municipios rurales estudiados, las referencias bajan hasta aproximadamente 500 euros por metro cuadrado en A Veiga, 565 en Folgoso do Courel y 660 en Chandrexa de Queixa. En Negueira de Muñiz, la oferta es tan pequeña y heterogénea que un único precio por metro cuadrado resulta poco representativo.

Pero aquí aparece otra diferencia importante: comprar una casa más barata no significa necesariamente tener más donde elegir. En septiembre de 2026 había alrededor de 1.700 viviendas en venta en Vigo, cerca de 1.000 en A Coruña y unas 500 en Santiago. En los municipios de montaña, la escala es otra: unas 21 viviendas en A Veiga, entre 20 y 21 en Folgoso, seis en Chandrexa y apenas cuatro en Negueira.

La oferta rural, además, es muy heterogénea. Junto a viviendas rehabilitadas aparecen casas antiguas que necesitan reformas importantes, propiedades de gran tamaño o inmuebles destinados a usos que no son equivalentes a los de una vivienda urbana.

Los datos estadísticos no permiten saber cuánta oferta está realmente disponible en las aldeas gallegas. Consultas puntuales realizadas en portales inmobiliarios apuntan a mercados muy pequeños e irregulares: en la búsqueda realizada en algunas de las webs más utilizadas no se recoge oferta ordinaria de alquiler en Folgoso do Courel, mientras que la registrada en Chandrexa es de carácter estacional, no como vivienda habitual. Se trata, en cualquier caso, de una fotografía puntual de la oferta, no de una medida del mercado anual.

Vista dunha aldea en Folgoso do Courel. | Brais Lorenzo
Vista de una aldea en Folgoso do Courel. | Brais Lorenzo

Un ejemplo más claro del destino de la vivienda a un uso estacional o turístico se encuentra en los municipios de la Ribeira Sacra (candidata desde hace años al reconocimiento patrimonial de la UNESCO), donde, según las cifras oficiales, el sector servicios ligado al turismo, la hostelería y el alojamiento ha aumentado considerablemente en los últimos años.

En la actualidad, sin embargo, no es sencillo encontrar datos que permitan medir si efectivamente existe una tendencia generalizada a destinar viviendas en las aldeas gallegas a un uso temporal y no residencial.

Movilidad: menos servicio público, más coches por habitante

Los datos del Instituto Galego de Estatística (IGE) indican que en los cuatro municipios rurales estudiados hay más turismos por habitante que en Vigo, Santiago o A Coruña. Chandrexa de Queixa alcanza los 67,3 turismos por cada 100 habitantes; Folgoso do Courel, 63,2; A Veiga, 61,5; y Negueira de Muñiz, 58,2. En las ciudades, la tasa baja hasta los 52,9 de Santiago, 49,4 de Vigo y 43,6 de A Coruña (los datos de vehículos corresponden al último año disponible en la ficha municipal del IGE).

La diferencia no permite por sí sola afirmar que el coche sea imprescindible para toda la población rural. Sí permite, pese a todo, presuponer que cuanto más dispersa es la población y más limitadas son las conexiones, mayor puede ser el peso que adquiere el vehículo privado en los desplazamientos cotidianos para cubrir servicios y necesidades básicas de una población, la rural, mayoritariamente envejecida.

La factura del combustible

La distancia se convierte en una factura directamente cuantificable tomando como referencia al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). En la actualización del 23 de septiembre de 2026, el coste orientativo es de 9,82 euros por cada 100 kilómetros para la gasolina 95 y de 8,20 euros para el gasóleo A.

Esto significa que 100 kilómetros cuestan, aproximadamente, 9,82 euros en un vehículo de gasolina y 8,20 en uno diésel. Diez kilómetros suponen 0,98 y 0,82 euros, respectivamente.

En un viaje de ida y vuelta de 120 kilómetros, como el que puede hacer una persona desde Chandrexa hasta Ourense, el combustible supone aproximadamente 11,78 euros en gasolina o 9,84 en gasóleo. Si ese desplazamiento se realiza una vez por semana durante todo el año, son alrededor de 613 euros en gasolina o 512 en diésel.

Para un viaje de 44 kilómetros, como el de A Veiga a O Barco, el cálculo baja a unos 225 euros anuales en gasolina o 188 en gasóleo. Entre Folgoso y Quiroga, unos 214 o 179 euros; y entre Negueira y A Fonsagrada, unos 143 o 119 euros.

¿Es el transporte público una alternativa real?

En los cuatro municipios estudiados hay transporte público, pero no funciona como una red urbana de alta frecuencia. Las modalidades y los horarios son diferentes en cada municipio y, en algunos casos, la conexión está pensada para atender determinados desplazamientos más que para permitir una movilidad flexible a lo largo del día.

Transporte escolar en Folgoso do Courel. | Brais Lorenzo
Transporte escolar en Folgoso do Courel. | Brais Lorenzo

En Chandrexa de Queixa, el transporte público se articula a través de una línea bajo demanda que conecta distintos núcleos del municipio con Montederramo y A Pobra de Trives. No existe una conexión directa en autobús con Ourense, por lo que para llegar más allá de estos destinos es necesario combinar servicios o recurrir a otros medios de transporte.

En A Veiga, en cambio, existe una conexión regular con O Barco de Valdeorras, aunque limitada a dos salidas diarias de lunes a viernes no festivos. A lo largo del año se mantiene el servicio, pero algunas paradas y expediciones funcionan bajo demanda.

En Folgoso do Courel, la conexión con Quiroga también funciona bajo demanda. La línea que une Seoane do Courel con la localidad tiene una expedición por la mañana y otra de regreso por la tarde, vinculadas al servicio de la feria de Quiroga. Es una conexión que permite llegar al municipio vecino, pero con una frecuencia muy alejada de la que ofrece una red de transporte urbano.

Algo similar ocurre en Negueira de Muñiz, donde el autobús hasta A Fonsagrada funciona bajo demanda y concentra las conexiones en una expedición de ida por la mañana y otra de vuelta al mediodía, también vinculadas al día de feria.

Hay autobús, por tanto, pero sin la frecuencia urbana. Y cuando la frecuencia no permite encajar el autobús en una cita médica, una jornada laboral o una gestión que no puede esperar al día concreto en el que pasa el transporte, la alternativa pasa a ser el vehículo privado.

El resultado: la distancia también pasa factura

En estas zonas, además, la distancia a los servicios sanitarios añade otra capa al problema. Vivir en una aldea de Chandrexa puede significar recorrer aproximadamente 60 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para llegar al hospital de referencia de Ourense. La existencia de hospitales comarcales en distintos puntos del territorio gallego respondió precisamente a la necesidad de acercar la atención especializada a las áreas alejadas de las grandes ciudades.

Hoy, la defensa de la proximidad sanitaria continúa siendo motivo de movilización social en comarcas como Valdeorras o Monterrei, donde los vecinos han reclamado en los últimos años el mantenimiento o la recuperación de servicios en sus hospitales.

El propio Sergas mantiene actualmente hospitales públicos en Ourense, Verín y Valdeorras dentro del área sanitaria ourensana, y hospitales públicos en Lugo, Monforte y A Mariña dentro del área sanitaria lucense.

El resultado es que la distancia no se puede medir solo en kilómetros. También se mide en tiempo, combustible y capacidad para organizar la vida en torno a unos servicios que no siempre están disponibles en el propio municipio.

CASOS DE ESTUDIO · DATO A DATO

  • CHANDREXA DE QUEIXA (OURENSE)
    • Población: 471 habitantes (2025) | 15 menores de 15 años | 228 mayores de 65 | Edad media: 63,7 años | Superficie: 171,8 km².

    • Renta disponible bruta: 12.136 €/habitante (2023).

    • Vivienda: 383,5 €/mes (referencia provincial de alquiler en municipios de menos de 5.000 habitantes) y aprox. 660 €/m² para 6 viviendas en venta.

    • Turismos: 317 turismos (67,3 por cada 100 habitantes).

    • Transporte público: línea bajo demanda con conexión hacia Montederramo y A Pobra de Trives. Un viaje semanal en coche particular a Ourense (aprox. 120 km i/v) supone unos 613 €/año solo en combustible.

    • EL DATO: 471 hab. · 12.136 € renta/hab. · 67,3 coches/100 hab. · 383,5 € ref. alquiler · 660 €/m² ref. venta · 6 viviendas en venta · aprox. 60 km hasta Ourense

  • A VEIGA (OURENSE)
    • Población: 873 habitantes (2025) | 43 menores de 15 años | 380 mayores de 65 | Edad media: 58,3 años.

    • Renta disponible bruta: 16.539 €/habitante (2023).

    • Vivienda: 383,5 €/mes (referencia provincial de alquiler en municipios de menos de 5.000 habitantes) y aprox. 500 €/m² para 21 viviendas en venta.

    • Turismos: 537 turismos (61,5 por cada 100 habitantes).

    • Transporte público: línea regular con O Barco de Valdeorras, con dos salidas diarias de lunes a viernes no festivos. Un viaje semanal en coche a O Barco (aprox. 44 km i/v) supone unos 225 €/año en gasolina.

    • EL DATO: 873 hab. · 16.539 € renta/hab. · 61,5 coches/100 hab. · 383,5 € ref. alquiler · 500 €/m² ref. venta · 21 viviendas en venta · aprox. 22 km hasta O Barco

  • FOLGOSO DO COUREL (LUGO)
    • Poboación: 924 habitantes (2025) | 36 menor

      Población: 924 habitantes (2025) | 36 menores de 15 años | 405 mayores de 65 | Edad media: 59,3 años.

    • Renta disponible bruta: 13.313 €/habitante (2023).

    • Vivienda: 347,2 €/mes (referencia provincial de alquiler en municipios de menos de 5.000 habitantes, la más baja de las cuatro provincias) y 565 €/m² para 20-21 viviendas en venta.

    • Turismos: 584 turismos (63,2 por cada 100 habitantes).

    • Transporte público: conexión bajo demanda con Quiroga. Un viaje semanal en coche a Quiroga (aprox. 42 km i/v) supone unos 214 €/año en combustible.

    • EL DATO: 924 hab. · 13.313 € renta/hab. · 63,2 coches/100 hab. · 347,2 € ref. alquiler · 565 €/m² ref. venta · 20-21 viviendas en venta · aprox. 21 km hasta Quiroga

  • NEGUEIRA DE MUÑIZ (LUGO)
    • Población: 237 habitantes (2025) | 25 menores de 15 años | 67 mayores de 65 | Edad media: 50,2 años.
    • Renta disponible bruta: 8.152 €/habitante (2023), la más baja de los siete municipios analizados.

    • Vivienda: 347,2 €/mes (referencia provincial de alquiler en municipios de menos de 5.000 habitantes), mientras resulta imposible establecer el precio por metro cuadrado de venta, al haber solo 4 viviendas en el mercado de compra.

    • Turismos: 138 turismos (58,2 por cada 100 habitantes).

    • Transporte público: línea bajo demanda con A Fonsagrada, con una expedición de ida y otra de vuelta según el horario publicado. Un viaje semanal en coche a A Fonsagrada (aprox. 28 km i/v) supone unos 143 €/año en gasolina.

    • EL DATO: 237 hab. · 8.152 € renta/hab. · 58,2 coches/100 hab. · 347,2 € ref. alquiler · imposible determinar la referencia €/m² ref. venta · 4 viviendas en venta · aprox. 14 km hasta A Fonsagrada

  • VIGO (PONTEVEDRA)
    • Población: 295.735 habitantes (2025) | Edad media: 47,2 años.
    • Renta disponible bruta: 20.061 €/habitante (2023).
    • Vivienda: alquiler medio de 697,5 €/mes en 2025 y 2.550 €/m² para aprox. 1.700 viviendas en venta.
    • Turismos: 49,4 por cada 100 habitantes.

    • EL DATO: 295.735 hab. · 49,4 coches/100 hab. · 697,5 € ref. alquiler · 2.550 €/m² ref. venta · aprox. 1.700 viviendas en venta · 20.061 € renta/hab.

  • A CORUÑA
    • Población: 251.277 habitantes (2025) | Edad media: 47,6 años.
    • Renta disponible bruta: 24.327 €/habitante (2023).
    • Vivienda: alquiler medio de 731 €/mes en 2025 y 3.150 €/m² para unas 1.000 viviendas en venta.
    • Turismos: 43,6 por cada 100 habitantes.

    • EL DATO: 251.277 hab. · 43,6 coches/100 hab. · 731 € ref. alquiler · 3.150 €/m² ref. venta · aprox. 1.000 viviendas en venta · 24.327 € renta/hab.

  • SANTIAGO DE COMPOSTELA
    • Población: 100.842 habitantes (2025) | Edad media: 46,6 años.

    • Renta disponible bruta: 23.581 €/habitante (2023).

    • Vivienda: alquiler medio de 656,9 €/mes en 2025 y 2.200 €/m² para unas 500 viviendas en venta.

    • Turismos: 52,9 por cada 100 habitantes.

    • EL DATO: 100.842 hab. · 52,9 coches/100 hab. · 656,9 € ref. alquiler · 2.200 €/m² ref. venta · aprox. 500 viviendas en venta · 23.581 € renta/hab.

Conclusión (I)

¿Cuánto cuesta vivir en una aldea? La respuesta no es simplemente “menos”. La vivienda tiene precios de referencia más bajos en los pequeños municipios, tanto en el alquiler como en la compra, pero las rentas también son inferiores. La oferta residencial es más reducida y la movilidad puede adquirir un mayor peso financiero cuando la red de transporte público ofrece pocas rutas o funciona bajo demanda.

La distancia puede convertirse en un coste recurrente. Un viaje semanal en coche entre Chandrexa y Ourense supone alrededor de 613 euros anuales solo en gasolina o 512 en gasóleo; entre A Veiga y O Barco, unos 225 o 188; entre Folgoso y Quiroga, unos 214 o 179; y entre Negueira y A Fonsagrada, unos 143 o 119.

Comprar también es diferente. En Vigo pueden encontrarse cientos de viviendas entre las que elegir; en Chandrexa, apenas seis. En Negueira, cuatro.

Vivir en un lugar no es solo pagar por un techo. Es también asumir el coste de desplazarse para determinadas gestiones, compras, consultas o trámites. Esa es una de las facturas de la baja densidad: el coste de poder moverse por la elección libre (o no) de dónde queremos vivir.

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