Hace casi veinte años que la traductora e investigadora Alba Rodríguez Saavedra reparó por primera vez en la figura de Ruth Matilda Anderson. Ese contacto terminó en una investigación que hoy ve la luz en un libro, «Ruth Matilda Anderson: tradutora das marxes» (Laiovento, 2025)









La labor de investigación de Alba Rodríguez Saavedra (Teo, 1980), recogida en el libro Ruth Matilda Anderson: tradutora das marxes (Laiovento, 2025) aporta un gran descubrimiento: la mujer de Nebraska que llegó a Galicia a principios del siglo XX para fotografiar una parte fundamental de nuestra historia también analizó y escribió sobre nuestro país, habló en nuestra lengua propia y tradujo a Rosalía de Castro directamente del gallego al inglés.
Gracias en gran parte al exhaustivo trabajo de Saavedra hoy hay luz sobre una mujer extranjera que, a pesar de permanecer oculta durante décadas, es fundamental para conocer nuestra propia historia. Luz sobre sus fotografías, de las que hasta hace unos días desconocíamos el 90%: la Hispanic Society of America acaba de comenzar a poner a disposición del público, en formato digital, las 5.000 fotos que Anderson tomó en Galicia entre 1924 y 1926.

¿Cómo valoras que la Hispanic Society of America comience a poner en abierto las fotografías de Ruth Matilda Anderson en Galicia?
Me parece un hito y un momento que tendríamos que destacar. Durante mucho tiempo estuvimos hablando del trabajo fotográfico de Ruth Matilda Anderson como representativo de un momento extraordinario de cambio dentro de Galicia, retratando nuestro país de una manera diferente al poner foco en aquello que en la historiografía siempre quedó más en las márgenes. Ahora tenemos un tesoro de 5.000 imágenes que la HSA está colocando en acceso abierto en su biblioteca digital. Con todo, también conviene señalar que se trata de acceso, los derechos de reproducción continúan siendo de la entidad estadounidense, desde luego.
Además, es un fondo que se va a ir enriqueciendo: al ser un proyecto vivo, todo el archivo de Anderson va a estar ahí, no solo el de Galicia. Es una maravillosa noticia y, como tal, me gustaría destacar el papel que en este hito desempeñan Beatrice Lee Sampedro, Patrick Lenaghan y Noemí Espinosa Fernández, las personas responsables de la materialización de este sueño.
¿Qué destacarías de ese trabajo inédito, hasta ahora, para el gran público?
Pongo el foco en el reconocimiento que tenemos que tener desde aquí hacia una investigadora, una mujer que fue formada en fotografía y que también fue maestra por su trayectoria educativa, pero que se inició en la etnografía y en la investigación de campo para ofrecernos un retrato de un momento peculiar y especial para nuestro país. Dentro de lo que vemos en esas imágenes creo que podemos destacar, sobre todo, una mirada que huye completamente de la condescendencia que podría ser habitual en una investigadora de sus características.

Vemos un trabajo que va mejorando con el paso del tiempo, y eso es maravilloso, porque implica ese grado de cariño por la formación. Vamos viendo un cambio también en el trato de sus sujetos retratados y en su mirada hacia ellos, y ahí se comprueba el nivel de vinculación que Ruth Matilda Anderson acabó teniendo con Galicia y sus gentes. Ese grado de empatía y respeto con el que ella fotografía a las personas con las que se fue encontrando para mí constituye uno de los rasgos fundamentales para destacar su trabajo, más allá de las características técnicas y también de las implicaciones que tiene a nivel histórico.
«Ese grado de empatía y respeto con el que ella fotografía a las personas con las que se fue encontrando para mí constituye uno de los rasgos fundamentales para destacar su trabajo»
¿De qué manera llegaste a Ruth Matilda Anderson y por qué decidiste profundizar en su figura?
Llegué a Ruth Matilda Anderson en el año 2008, a raíz de la preparación que en Afundación se estaba produciendo para la exposición Unha mirada de antano. En 2009 fue rotando por diferentes ciudades de Galicia y yo tuve la fortuna de trabajar en la edición y en la traducción de su catálogo junto con otras compañeras de las que aprendí muchísimo. Descubrí la figura de una fotógrafa extraordinaria, con unas imágenes que realmente me conmovieron y que me permitieron situar también la historia y la vida de mis antepasadas.
Pero no fui consciente en ese momento del grado de relevancia que Anderson acabaría teniendo para todas las personas dentro del país. Sabía que había hecho una publicación sobre Galicia –Gallegan Provinces of Spain: Pontevedra and La Coruña (1939)–, pero, por circunstancias, no le di más relevancia. Pasado el tiempo, y gracias a este trabajo, establecí una relación de amistad con gente de la HSA y me hicieron llegar el libro, que en Galicia no se podía adquirir. Una vez leído, pensé que era estupendo y nada más, hasta que, en una segunda lectura, me di cuenta de que había peculiaridades que había pasado por alto durante muchos años. Una de ellas fue descubrir que Anderson traducía literatura gallega al inglés, las Cantigas Medievales, por ejemplo. Pero algo que me llamó poderosamente la atención fue que traducía a Rosalía de Castro. Dado que este libro se publicó en el año 1939, en esa lectura casi epifánica me pasó por la cabeza si, tal vez, Ruth Matilda Anderson pudiese ser la primera traductora de Rosalía de Castro directamente del gallego al inglés.
¿Es Anderson la mayor traductora de Rosalía de Castro del gallego al inglés?
Fue una hipótesis en la que estuve trabajando y, de hecho, llegué a publicar que sí, pero hoy en día la desecho por diferentes cuestiones. No obstante, Ruth Matilda Anderson sí que es en Gallegan Provinces, hasta donde yo sé, la mayor traductora de Rosalía de Castro directamente del gallego al inglés hasta el año 1964. Sin embargo, en ningún registro, en ninguna bibliografía, en ninguna catalogación aparecía este hecho –que yo sepa, como siempre digo, porque me puedo equivocar y pueden surgir nuevos datos que me contradigan–. Consideré esa línea muy interesante para trabajar sobre ella desde una pregunta obvia: ¿por qué las traducciones de Ruth Matilda Anderson de Rosalía de Castro no aparecían en ninguna catalogación? A partir de ahí, desarrollé un estudio que me llevó a publicar mi libro.
«Ruth Matilda Anderson sí que es en ‘Gallegan Provinces‘, hasta donde yo sé, la mayor traductora de Rosalía de Castro directamente del gallego al inglés hasta el año 1964. Sin embargo, en ningún registro, en ninguna bibliografía, en ninguna catalogación aparecía este hecho»
En tu libro, Ruth Matilda Anderson: tradutora das marxes (ganador del Premio Follas Novas en la categoría de Ensayo), señalas que hubo un silenciamiento de esa Galicia eminentemente rural y eminentemente femenina. ¿Por qué crees que lo hubo?
Creo que la mirada que Anderson vierte en su libro entra bastante en contradicción con la mirada de la intelectualidad gallega de aquel momento, tendente a destacar las figuras masculinas, en detrimento de las femeninas y de la infancia. Por el contrario, en el libro de Anderson son las mujeres quienes aparecen permanentemente, tanto en el discurso gráfico, compuesto por unas quinientas imágenes, como en el escrito, a través de un relato detallado sobre la vida en Galicia. Fueron las mujeres, las niñas y los niños sus fuentes de información más relevantes en la investigación de campo.

El hilo de los argumentos que Ruth Matilda Anderson va desarrollando a lo largo del libro lo sostienen básicamente Rosalía de Castro y Emilia Pardo Bazán. Son ellas dos las que aparecen con nombre y apellidos. El resto de la intelectualidad gallega, los eruditos que teníamos entonces –y que son absolutamente imprescindibles para comprender los cambios acontecidos en nuestro país–, aparecen, están leídos, fueron consultados, pero sus nombres propios no aparecen en las páginas centrales, sino en los apéndices bibliográficos. Con nombre y apellidos, ocupando el centro, aparecen las mujeres. Creo que esa es una subversión que pudo no sentar nada bien en aquel momento, y puede ser una explicación de por qué su libro quedó en las márgenes.
«Creo que la mirada que Anderson vierte en su libro entra bastante en contradicción con la mirada de la intelectualidad gallega de aquel momento, tendente a destacar las figuras masculinas, en detrimento de las femeninas y de la infancia.»
Pones también en valor las muchas facetas de Anderson más allá de la fotografía, como ensayista, por ejemplo, o como gran traductora de Rosalía de Castro. ¿Por qué crees que estuvieron ocultas también durante tanto tiempo?
Creo que eso es simplemente una réplica de las diferentes estrategias que se producen para el silenciamiento o la invisibilización de determinados grupos. En este caso, el primero de los eslabones de este proceso sería una invisibilización completa, el silencio más absoluto, y ese fue el caso de Ruth Matilda Anderson durante tiempo (salvo algunas contadísimas excepciones). A partir de cierto momento ese silencio ya no pudo continuar porque los sistemas literarios son entidades vivas que están en permanente movimiento, de manera que determinadas figuras pueden entrar en los cánones. Cuando Anderson ya no pudo permanecer mucho más tiempo silenciada, acabó entrando.

Sin embargo, ante esa injerencia que puede considerar el canon se desarrollan otras herramientas ya no tan burdas para intentar seguir manteniendo estas figuras en la margen el mayor tiempo posible. Técnicas como puede ser, por ejemplo, no negar su entrada, no negar su existencia, pero sí intentar que se sostenga a partir de la disciplina de menor prestigio que ella desarrolle. Y aquí, con todos mis respetos para la fotografía, lo que se aplicó es una gradación propia del sistema de artes: la fotografía, como arte más joven, también va a ser considerada un arte menor. Y, por lo tanto, Ruth Matilda Anderson no pudo entrar como una ensayista. Ensayista significaba otorgarle una talla intelectual importante.
Ahí quedará durante tiempo. Hasta que llega un momento en el que, evidentemente, eso tampoco era sostenible y empezamos a descubrir que no fue solo fotógrafa, sino que, además, fue traductora. Además, fue ensayista. Además, fue investigadora. Si fuese hombre, de inmediato estaríamos diciendo que era un hombre poliédrico.
Escogió a Rosalía y a Pardo Bazán como referentes para su trabajo de campo en Galicia, mientras los grandes hombres intelectuales solo aparecen citados en las páginas finales. ¿Cómo interpretas esto? ¿Hay una intencionalidad o quizás un rigor por su parte?
Evidentemente, es intencionado. El rigor es absoluto y total, porque mujeres con un trabajo tan riguroso y metódico como el suyo, francamente, conozco pocas. Pero la intencionalidad está. En su libro aparece algún nombre propio de autor, pero es algo muy puntual y los nombra cuando ya llevan tiempo muertos, sobre todo los de etapas medievales y modernas. En la etapa contemporánea, a uno por el que sentía profundísima admiración ni tan siquiera le pone nombre y apellidos: le llama The President, el presidente. Es una referencia a Casto Sampedro (presidente del precedente del Museo de Pontevedra). También podría referirse a Rosalía de Castro como La Poeta o a Emilia Pardo Bazán como La Novelista, pero no, a ellas las cita con nombre y apellidos. Por lo tanto, está claro que sí que existe una intencionalidad a la hora de establecer cuáles son los criterios en los que va a abordar la cuestión de la presencia femenina y de la presencia masculina.

Si me preguntas por el compromiso feminista de Ruth Matilda Anderson no sabría qué decir porque no tengo información al respecto, pero debemos tener en cuenta que nuestras elecciones son reflejo de nuestro pensamiento. Por lo tanto, en el momento en el que ella decidió conformar un libro con estas características está trasladando su intencionalidad.
¿Qué porcentaje de las fotografías de Ruth Matilda Anderson en Galicia teníamos hasta ahora?
En Galicia conocíamos 500 imágenes, más o menos, y su fondo sobre nuestro país está compuesto por 5.000, así que solo teníamos conocimiento de un 10%. Ahora tenemos un lugar de referencia para conocer realmente esa maravillosa década de los años 20, llena de contrastes impresionantes, en la que se produjeron unos avances tecnológicos absolutamente determinantes para el cambio industrial mientras, al mismo tiempo, persistían unas formas de vida y de trabajo que, no dentro de mucho, acabarían desapareciendo. Creo que el fondo de fotografías de Ruth Matilda Anderson en Galicia es un tesoro en las manos absolutamente fabuloso.
«En Galicia conocíamos 500 imágenes, más o menos, y su fondo sobre nuestro país está compuesto por 5.000, así que solo teníamos conocimiento de un 10%»
Se echan en falta espacios dedicados a la fotógrafa de Nebraska en Galicia. ¿Veremos algún día la obra de Anderson en un espacio museístico en nuestra tierra?
Sí, estaría bien poder contar en Galicia con algún tipo de presencia constante y permanente de Ruth Matilda Anderson. Bien es cierto que hay imágenes de su autoría en el Museo do Pobo Galego que son detectables. No están señaladas como suyas en todos los casos, pero están ahí.
También convendría tener ciertos espacios, monumentos y homenajes. La Universidad de Santiago de Compostela organiza cada año el Premio de Fotografía Ruth Matilda Anderson y es fantástico, pero no tenemos una calle dedicada a ella, como sí a Archer Milton Huntington (fundador de la HSA). De hecho, en el Hotel Suízo de Santiago, en la placa emblemática de las personas que allí se hospedaron, figuran Hemingway y Torrente Ballester, pero Anderson, que estuvo allí, y también Edith Wharton, autora de La edad de la inocencia (1920), que también estuvo allí, no figuran. Sería interesante poder contar con estos recordatorios, que nos trasladan la importancia que tuvo aquí, en determinados momentos, gente como Ruth Matilda Anderson, estudiando y reparando en nuestro país.