REPORTAJES

Vivir en Ernes: la aldea que volvió

El lugar de Ernes, desalojado casi por completo de manera más o menos forzosa en los años sesenta tras la creación del embalse de Grandas de Salime, parecía condenado a la extinción.
Alfonso trabaja en su granja en el pueblo de Ernes.

Alfonso trabaja en su granja en el pueblo de Ernes.

Alba Rodríguez Saavedra

ALBA RODRÍGUEZ SAAVEDRA

Texto

Brais Lorenzo

BRAIS LORENZO

Fotografías

El lugar de Ernes, en Negueira de Muñiz (comarca de A Fonsagrada), desalojado casi por completo de manera más o menos forzosa en los años sesenta tras la creación del embalse de Grandas de Salime, parecía condenado a la extinción. Sin embargo, con el paso de las décadas, el declive que antaño se asumía como inevitable se revirtió. Una romería de gente joven, deseosa de vivir lejos de un mundo cuya crueldad material parecía no encontrar límites, se instaló en las casas que allí habían quedado, vacías, a la espera de un regreso que nunca fue. En la década de los noventa, el bullicio de niñas y niños revivió las tierras verticales de Ernes; la escuela del municipio reabrió sus puertas; y, contra todo pronóstico, la nueva vecindad se quedó.

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